Archive for the ‘Agricultura’ Category

Chávez: El Pequeño Saltamontes

marzo 15, 2008

Por: Carlos R. Alvarado Grimán

Las políticas populistas aplicadas por esta absurda revolución, están destruyendo la actividad agrícola en Venezuela. Los anaqueles vacíos en mercados y supermercados son la verdadera vitrina del estruendoso fracaso chavista. Las condiciones bajo las cuales los agricultores deben desarrollar sus actividades son inhóspitas, toda vez que además de enfrentar los inmensos sacrificios e incertidumbres propios del campo, deben lidiar con los irracionales controles de precios, condicionamientos leoninos para los otorgamientos de los créditos agrícolas, incrementos en los costos de producción, las desleales políticas de importaciones y las asechanzas de los bandoleros bolivarianos e irregulares colombianos.

El estoicismo de los agricultores parece no tener límites. La crisis agrícola no toca fondo, porque en materia de crisis el fondo puede resultar infinito. Los políticos no aprendieron nada de la experiencia de la Venezuela Saudita. Lejos de sembrar el petróleo están enterrando una oportunidad dorada para abandonar la dependencia rentista y las consecuencias las sufriremos más temprano que tarde. El gobierno insiste en proyectarse como la parte negativa de la fábula de la hormiga y el saltamontes, ha decidido no trabajar para el futuro y entorpecer a quienes así lo hacen. Lejos parece la senda que nos conduzca hacia un nuevo amanecer pleno de seguridad y felicidad, en el cual veamos crecer los frutos de la tierra al abrigo de las manos endurecidas del labriego y el expandir de inmensas extensiones de sembradíos, rutilantes de colores de los variados frutos, para mitigar el hambre de los pobres.

Lo cierto es que desde la anunciada política agrícola del “gran salto adelante” en el año 2005, este saltamontes que nos gobierna con sus ruidos estridentes y políticas depredadoras, ha arruinado la actividad agrícola nacional y nos ha hecho más dependientes del exterior. Por esto, no deja de angustiarnos cuando nos hablan de grandes saltos, porque en el pasado todos han sido al vacío. Como diría Gerald Brenan “Cuando un saltamontes concentra sus energías para saltar, no sabe donde aterrizará.

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La Locura Colectivista

diciembre 15, 2007

Por: Carlos R. Alvarado Grimán
Editado por: El Nuevo Herald

El hombre es el único animal que tropieza dos veces contra la misma piedra. Vamos en curso de colisión contra el enorme peñón con el que impactaron los pueblos que padecieron el llamado ”socialismo real”. Es la locura colectivista del campo que arrasó con las formas tradicionales de producción en las zonas rurales de los países comunistas, bañándolos de sangre, hambre, miseria y horror.

El proyecto ”revolucionario” de Chávez va encaminado hacia la sustitución del sector privado como base de la economía rural por un sistema colectivista estalinista, pero peor concebido. Las cooperativas y las empresas de producción social han fracasado. El clientelismo político, la improvisación, la falta de supervisión y conocimiento técnico, así como la carencia de tradición agrícola han convertido unidades productivas en yermas extensiones de tierra y en fincas de farras sancocheras.

Los paramilitares bolivarianos y los irregulares colombianos propician un inminente estado de preguerra y actúan ante los ojos complacientes de las otrora gloriosas fuerzas armadas venezolanas. El objetivo es apropiarse mediante el terror de haciendas y fincas en producción. Un déjà vu de lo ocurrido contra los campesinos chinos o los kulaks rusos. Para la implantación del socialismo rural los irregulares apelan a secuestros, cobro de vacunas, asesinatos, la quema y destrucción de cosechas.

El Estado venezolano insufla la inseguridad jurídica sobre la tierra, afectando el acceso al crédito privado, boicoteando el abastecimiento de los insumos necesitados y abandonando las vías de comunicación, entorpeciendo el transporte de los productos. Los resultados no se han hecho esperar: los datos que manejan las asociaciones campesinas indican que la mayoría de los rubros no alcanzaron las metas de producción. El arroz disminuyó 26%, el maíz 30% y el sorgo en más del 40%.

Este panorama aciago aunado a la amenaza de la sustitución del intercambio capitalista por el trueque conformaría el esquema para empujar al campo venezolano hacia el abismo colectivista. Las consecuencias de este despropósito histórico serán dantescas para todos los venezolanos y pondrá en grave peligro la seguridad alimentaria del país.

Edmund Burke lo señaló: “Para que triunfe el mal sólo es necesario que los buenos no hagamos nada”.

Horrores del Socialismo Real

diciembre 15, 2007

Por: Carlos R. Alvarado Grimán

 

El hombre es el único animal que tropieza dos o más veces contra la misma piedra. Vamos en curso de colisión contra el enorme peñón con el que impactaron los pueblos que padecieron el llamado “socialismo real”. Es la locura colectivista del campo que arrasó con las formas tradicionales de producción, en las zonas rurales de los países comunistas, bañándolos de sangre, hambre, miseria y horror.

El proyecto “revolucionario” de Chávez va encaminado hacia la sustitución del sector privado como base de la economía rural, por un sistema colectivista estalinista, pero peor concebido. Las cooperativas y las empresas de producción social han fracasado. El clientelismo político, la improvisación, la falta de supervisión y conocimiento técnico, así como la carencia de tradición agrícola, han sido parte de las causas por las cuales unidades productivas en manos de privados, han devenido en yermas extensiones de terrenos y en fincas de farras sancocheras.

Los grupos paramilitares bolivarianos y los irregulares colombianos, propician un inminente estado de preguerra en las zonas rurales. Estos grupos actúan impunemente ante los ojos complacientes de las otrora gloriosas Fuerzas Armadas Venezolanas. El objetivo es apropiarse mediante el terror de haciendas y fincas en producción. Un déjà vu a la sazón de lo ocurrido en los campos chinos o contra los kulaks rusos. Para coadyuvar con la implantación del socialismo rural, los irregulares apelan a los secuestros, el cobro de vacunas, los asesinatos, la quema y destrucción de cosechas.

El Estado venezolano como colofón: auspicia la agricultura de puertos; insufla la inseguridad jurídica sobre la tierra, afectando el acceso al crédito privado; boicoteando el abastecimiento de los insumos necesitados para la actividad agrícola y abandonando las vías de comunicación, entorpeciendo el transporte de los productos del campo a las ciudades.

Los resultados de este experimento suicida, no se han hecho esperar. Los datos que manejan las asociaciones campesinas indican que la mayoría de los rubros no alcanzaron las metas deseadas de producción. El arroz disminuyó 26%, el maíz en 30% y el sorgo en más del 40%. Al comparar la producción de 2005 y 2006, la mayoría de los rubros redujo visiblemente su cosecha.

Este panorama aciago aunado a la amenaza de la sustitución del intercambio capitalista por el trueque, conformaría el esquema para empujar al campo venezolano hacia el abismo colectivista. Las consecuencias de este despropósito histórico, tendrá consecuencias dantescas para todos los venezolanos y pondrá en grave peligro la seguridad alimentaría del país y nuestra propia independencia.

Edmund Burke ya lo señaló “para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagamos nada”. Es obligación de todos los venezolanos detener esta trama estalinista, réplica de todos los horrores del socialismo real.

Organopónicos en la Estacada

diciembre 14, 2007

Por: Carlos R. Alvarado Grimán

 

El entusiasmo y apoyo activo, que la gran mayoría de los venezolanos ha brindado a todas y cada una de las iniciativas del gobierno nacional, no tienen precedentes en nuestra historia contemporánea.

El programa de los cultivos organopónicos y huertos intensivos por ejemplo, tuvo especial acogida en el estado Nueva Esparta, por haber sido considerada como una vía válida, que atenuaría la miseria que padecen los pobladores de las zonas altamente deprimidas de nuestra región.

No obstante, transcurridos más de tres años de la puesta en marcha del programa organopónico, poco o nada se conoce sobre sus resultados. En las páginas electrónicas de los organismos relacionados con este asunto, no aparecen informaciones que nos permitan conocer detalles vitales como: Recursos financieros que se destinaron al programa; las unidades de cultivo registradas; las hectáreas y productos cultivados; los volúmenes de producción anual; los beneficios para los sectores populares en términos de precios, etc.

El Presidente Chávez debe exigir a sus colaboradores la sana administración de los recursos públicos y promover la evaluación continua y la rendición de cuentas de los planes y misiones sociales de manera objetiva, oportuna y transparente, asegurando que los recursos no se dilapiden y buscando el mejoramiento continuo de la gestión pública.

El pueblo como lo ha venido demostrando, seguramente apoyará las decisiones que desde el Ejecutivo Nacional se puedan desarrollar, para evitar que los programas oficiales, como en el caso de los organopónicos en Nueva Esparta, se queden en la estacada sin explicaciones, sin responsables, ni sancionados.

“La Hacienda Nacional no es de quien nos gobierna. Todos los funcionarios y depositarios de vuestros intereses deben demostrarnos el uso que han hecho de los fondos públicos” Simón Bolívar

Deja Vu de la Venezuela Saudita

diciembre 14, 2007

Por: Carlos R. Alvarado Grimán

Fecha: 26/06/06

¿Han tenido la sensación de haber presenciado previamente algún evento nuevo? Uno se dice asimismo “esto yo ya lo había vivido”. Este sentimiento lo recreo por la semejanza entre la Gran Venezuela-Saudita de Carlos Andrés Pérez y la realidad actual. Basta observar: algunos actos de gobierno; la actitud dispendiosa de la gente y la irresponsabilidad en el manejo de los recursos de la renta petrolera.

Ha resurgido la agricultura de puerto; la invasión de inmensos buques repletos de baratijas y espejitos; la importación de aviones para privados, yates, autos de lujo, whisky, caviar y demás delicateses. No le estamos regalando un barco a Bolivia, pero si helicópteros y dinero a manos llenas a otros países. La deuda externa e interna se multiplica al igual que la burocracia y la corrupción. La consigna otra vez en boga es: “roba y deja robar”.

Albert Einstein decía que “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. De allí que pronosticar el trágico final de esta triste historia no requiere de un experto. La resaca, luego de la borrachera cíclica generada por los ingresos petroleros, encontrará a unos venezolanos: mas empobrecidos; con una enorme deuda nacional impagable; un proceso inflacionario impresionante; una descomunal devaluación; una escalofriante tasa de desempleo y a un pueblo resentido, frustrado en busca de un nuevo Mesías. Este será entonces, el momento para acordarse del finado Dr. Uslar Pietri y reprocharnos el porque: no sembramos el petróleo y no tuvimos el valor para advertir a tiempo, sobre el futuro aciago que aguardaba a la patria.

Indica la consabida frase popular que: “pueblo que no conoce su historia está destinado a repetirla”. Pero nosotros conocemos la historia y por tanto no estamos fatalistamente destinados a repetirla. Aún estamos a tiempo para rectificar y detener la continuación del deja vu de la Venezuela Saudita.

“La historia de los infortunios y errores de la América es elocuente para los que saben leerla”. Simón Bolívar