Médicos Colaboracionistas

Por: Carlos R. Alvarado Grimán

Publicado: 8/10/07

Gráfica: Hospital Universitario de Caracas – Una foto es mejor que mil palabras.

Resulta sumamente preocupante, el profundo caos que impera en el sector público de salud en Venezuela. La red hospitalaria y el sistema ambulatorio se caen a pedazos y carecen de insumos básicos. Las bacterias y la pestilencia se han apoderado de la mayoría de sus quirófanos y pasillos. Los pobres, supuestos beneficiarios de la revolución, esperando por la añorada atención médica, mueren de mengua, y enfermedades creídas erradicadas han resurgido como fantasmas del pasado. Las estadísticas gubernamentales en materia de salud son secretas o manipuladas.

El sistema paralelo de atención médica impuesto por Chávez, conocido como misión “Barrio Adentro” languidece. La confianza hacia los supuestos médicos cubanos declina aceleradamente. La gente por temor no denuncia los supuestos casos de mala praxis médica, pero son vox populi. Los medicamentos expedidos por los cubanos son de dudosa calidad, obsoletos y no están supuestamente, certificados por farmaceutas nacionales. La construcción de los llamados módulos de Barrio Adentro, sólo han servido para abultar las cuentas bancarias de contratistas y de los bendecidos por la revolución. De hecho, muchas de estas instalaciones están abandonadas o trabajan a tiempo parcial.

Lamentablemente, todo este inefable escenario se materializa con el silencio cómplice y la participación activa de algunos médicos oportunistas, acomodaticios, y con graves problemas de dignidad. Médicos adheridos a la chequera de Chávez, que doblan la cerviz por su propio bienestar y que hoy por hoy, tienen el tupé de satanizar las luchas reivindicativas adelantadas por los gremios médicos. Mañana estos médicos inicuos en su descargo alegarán que tenían familias que alimentar; gastos que cubrir, necesidades personales que satisfacer. ¿Pero es que acaso la mayoría de los venezolanos y médicos dignos no tenemos iguales necesidades? En los últimos años muchos venezolanos hemos sufrido privaciones de nuestros derechos fundamentales, incluyendo el derecho al trabajo. Sin embargo, esto no ha sido óbice para que cejemos en nuestras luchas, que en medio de la adversidad libramos en defensa de la dignidad, la libertad y la democracia.

La historia sabrá juzgar la actitud de todos aquellos colaboracionistas del régimen, que vendieron su dignidad para ponerla en manos del efectismo, la demagogia y para aupar el ejercicio ilegal de la medicina en el país. Albert Camus ya lo dijo: “no es el odio el que hablará mañana, sino la justicia misma, fundada en la memoria”.

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